Desde hace años el yoga acompaña mi camino. Con el tiempo, mi propia experiencia como mujer me llevó a mirar esta práctica desde otro lugar: a preguntarme cómo podemos practicar, cuidarnos y vivir escuchando los ritmos cambiantes de nuestro cuerpo.
Hoy acompaño a mujeres en sus distintas etapas —desde el ciclo menstrual y el embarazo hasta la posmenopausia— a través de clases, espacios de acompañamiento, retiros y formación.
Creo profundamente en la fuerza del movimiento consciente: en su capacidad de cuidar y transformar no solo el cuerpo, sino también aquello que llevamos dentro.
Para mí, el yoga es una sabiduría viva, heredada de quienes caminaron antes que nosotras, para vivir en armonía con nuestros ciclos y recuperar el goce de habitar el cuerpo.